Futuro vintage

Paco Sánchez – 27 de junio de 2014

Aquel viernes, al mediodía ya solo le quedaba un tercio. El momento que a todos se nos había pasado por la cabeza había llegado.

Hacía tieeschermpo que la vida funcionaba de un modo extraño. Nada procedía como hasta entonces: las cucharas cortaban; la segunda semana de julio tuvo dos lunes, en el segundo de ellos, pagué en amperios unas manzanas que pesaron con intensidad apenas tres segundos; los números imaginarios actuaban con naturalidad, la longitud de onda del azul resultaba mayor que la del rojo, no se cumplía el teorema de Pitágoras, de forma muy ligera lo hacía la ley de la gravedad y la gente se comportaba con una extraña e inusual empatía. Era como si alguien hubiese puesto a Dalí y a Escher a cargo de todo. Sigue leyendo