Timidez

Paco Sánchez- 12 de julio de 2014

Me ducho a conciencia, como cada mañana, aunque no sea necesario. Me lavo con un silencioso esmero, como si alguien me fuese a examinar después. Siento que, de no hacerlo así, ocurrirá una desgracia o un hecho maravillosamente inoportuno que sacará a la luz mi desidia. De modo que siempre voy impecable, con el alma llena de una felicidad que no sabe  cómo salir. En el fondo tengo el íntimo deseo de que una chica se acerque a mí y, aunque no lo sepa todavía, se dé cuenta de ello al instante.timidez Sigue leyendo