Subrogación corporal

Paco Sánchez – 22 de abril de 2015

Molly Bullner es vegetariana y tiene el turno de mañana, pero son más de las diez y sigue esperando en la comisaría para renovar su tarjeta identificativa. Le precede un mamífero ungulado vestido con ropa deportiva y el pelo distraído. Por suerte las cabras no son muy locuaces y tras estampar su pezuña en un par de documentos termina su gestión. Molly se sienta frente a un henchido funcionario con el jersey adherido por completo al tronco y un perfecto cuello de caja que le confiere catadura de submarinista de aldea irreductible.

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