Una cena romántica

Paco Sánchez – 14 de febrero de 2015

cenarománticaMarshia Branxton juega impaciente con la copa de vino, no le gusta que los chicos nuevos se retrasen. Por fin llega. Es alto, desgarbado, camisa de sport abotonada hasta el cuello, sin corbata, vaqueros lilas y en apariencia sin nombre, o con un nombre que a ella no le interesa lo más mínimo. Marshia se ha tomado la molestia de elegir el vino y los entrantes. Le sirve una copa al chico con la esperanza de que saque algo positivo de sus adentros y comienzan a charlar sobre temas intrascendentes mientras comen unas estructuras diminutas de colores sobre una bandeja de material y forma indeterminados que el maître les aseguró que era comida muy cara sobre obra de arte. A la novena copa de vino el chico va cogiendo un poco de color y se aleja de los monosílabos para comenzar a construir oraciones simples.

Sigue leyendo