La chica con el pelo viciado

Francisco Javier Sánchez Palomares Llevaba meses apático, cansado, solo escribía artículos mediocres y el jefe ya me había dado un ultimátum. Acudí al médico, me recomendó hidratarme y que ingiriese peras para revertir el agotamiento. Esa misma tarde la vi en mitad de la conferencia. La recordaba bebiendo un tercio de cerveza en el cuarto de estar del quinto piso que compartimos durante la universidad. Apenas habíamos comenzado a estudiar, pero un sexto sentido me hizo intuir el potencial de Camila. Siete años después, era una de las ocho mejores directoras de orquesta de la cristiandad. Aquel año solíamos vestirnos … Continúa leyendo La chica con el pelo viciado