Aparcamiento

Paco Sánchez – 18 de abril de 2014

Martina acaba de comenzar a andar y es urgente  la compra de una barandilla protectora para la escalera. Hemos decidido acudir a un famoso centro de bricolaje que tiene  una fama casi mágica. Con el aparcamiento de superficie completo, hemos tenido que aparcar en el garaje subterráneo. Las puertas del ascensor se han abierto antes de llegar a la planta baja y durante apenas un segundo hemos sentido descender el planeta a nuestros pies. Una vez dentro, tras sorprenderme de la cantidad de personas que eligen transformar su valiosísimo tiempo libre en julios, newtons y vatios, Sigue leyendo