Te regalo una multa

Paco Sánchez

 

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una fruta

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una llamada sin pulpa

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una lupa

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una ventana sin juntas

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo la tundra

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una mochila sin culpas

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una fusa

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo un estribillo sin burla

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una multa

multa

El tercer cajón de la cocina

Paco Sánchez

No tenía mucho ánimo. Decidí buscar un poco en el tercer cajón de la cocina. Allí encontré media bolsa. Suficiente. No era mi casa, pero sabía lo que contenían todos los terceros cajones de las cocinas; pilas gastadas, la garantía amarillenta de una lavadora, velas de cumpleaños medio consumidas, un sobre de té, dos anhelos, tres olvidos y cuatro mecheros sin gas. Añoraba los tiempos en los que la rueda de los encendedores era redonda, no escalonada con torpeza por una actriz de Hollywood sin bragas con escasas habilidades alfareras. Guardar solo mecheros que no prenden conlleva tener cerillas junto a ellos. Me encendí un cigarrillo con una de esas que traen más fósforo del habitual. Sonreí. Seguí rebuscando en el cajón. Bajo un gancho sin desempaquetar para colgar delantales, hallé una llave de coche de plástico codificada de la misma marca que el mío. Recordé aquel viaje a la muralla; aún desconocíamos que a nuestro matrimonio le quedaban apenas ciento sesenta mil kilómetros.
image

Cogí un filtro de café y preparé dos tazas que acompañé con varios medicamentos caducados. Sonaba Jacques Brel en el piso de al lado y ella no se había levantado. Tal vez porque no habíamos quedado y tampoco era su hogar. Pequeños detalles que no conseguía controlar.

Las cortinas me evocaron aquel mes que pasamos en la cama antes de conocernos. Sus pezones me rozaban la cara cada vez que se giraba sobre mí para coger el cenicero de la mesilla. El dulce sudor que desprendían al morderlos suplía cualquier necesidad material. Me serví una copa.

Cuando terminó de no ocurrir nada, salí de allí. La próxima vez la llamaría antes, no se puede confiar en encontrar a una rubia en el decadente reducto de hipocresía del tercer cajón de la cocina.

IMAG1031

Publicado en El Reverso

Dos cuarentañeras sin catar la leche entera

Paco Sánchez

Dos cuarentañeras sin catar la leche entera están hablando en la mesa del fondo. Al parecer comentan los preparativos del cumpleaños de la hija de una de ellas, una menor de diez años. La madre emisora de planes gesticula de forma notable, no tiene suficiente con el lenguaje oral, a su pesar, ni se desprende del iPhone, el cual ha utilizado ya para tomar la esferificación de milhoja de rúcula y remover el té rooibos sin gluten añadido. La receptora del proyecto escucha ano nadada; sostiene la barbilla con las manos y los codos apoyados a ambos lados del iPad inclinado sobre su funda enrollable que descansa en la mesa con el blog de Sara Carbonero en pantalla arrojando conocimiento sobre la humanidad.

cuarentañeras

Sigue leyendo

Penurias

Paco Sánchez

10:24 de la mañana.

Descuelgo el teléfono de la oficina y marco el 901 40 40 40. Los espacios no los pulso. Es el teléfono de atención al cliente de Gas Natural Fenosa, una gran empresa de las solventes tierras que dominan el nordeste español, excelso imperio y cuna de grandes héroes de la humanidad.

—Gas Natural Fenosa, buenos días, soy Carmiña, ¿en qué puedo ayudarle?

Aquella voz que sabía a centolla me dio tal sensación de felicidad sin necesidad de recurrir a la química, que estaba pensando en llevarme una teleoperadora gallega la próxima vez que saliera de fiesta para ahorrarme una pasta en copas. Sigue leyendo

La cabalgata sobre el tejado de zinc

Paco Sánchez

Getafe, 5 de enero de 2016. Frío. Nos colocamos cerca del Ayuntamiento, al final del trayecto de la cabalgata, junto a un Deutsche Bank que hay frente al Oskar Burger. Cerca hay una señora de carácter agrícola que lamenta que no hayan vallado todo el recorrido. Hasta que llegan las carrozas perdemos al escondite inglés con Martina.

image

Sigue leyendo

Imagen

Memorias de un perdedor

Paco Sánchez

Todas las consumiciones se abonarán en el acto, pero yo ya no recordaba qué era aquello del acto. Había nacido con las mejores cartas de mano y las había dilapidado. Eran días muy duros, la decisión había sido muy dolorosa, me alejaba de lo único que me mantenía lejos del lugar en el que al fin se deja de pagar impuestos. De modo que había decidido mantenerme en el suelo, de allí no podía caer.

(más…)