Adolfo Suárez, TRX y pollo en pepitoria

Paco Sánchez

Hoy he asistido a mi primera clase de TRX y no guarda relación con los dinosaurios.

Decidí apuntarme a un gimnasio tras casi veinte años de sedentarismo solo interrumpido para salir de fiesta. Después de unos meses haciendo ejercicio por mi cuenta, me animé a ir a una clase con monitor. Había muchas y me fijé en la que más desconocía: TRX. Una buena persona con formación superior y conocimientos deportivos me explicó de qué se trataba y terminó de animarme a probar. Investigué un poco más en internet y vi que se trataba de un ejercicio surgido poco antes de la Guerra Civil Española. Tras la sanjurjada de 1932, los carlistas se especializaron en la guerra con submarinos y en 1936 disponían de seis ejemplares que ya buceaban con primor; cinco marrón metralla y uno amarillo, por si había que llamar la atención o luchar contra carpas gigantes del Japón.

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Calamaro & Garfunkel

Paco Sánchez

Paul Simon se vestía de mujer de forma clandestina durante las ausencias cada vez más largas de Art Garfunkel. Se atusaba el pelo lacio y lo sujetaba con una horquilla hacia un lado. Remataba su peinado con un tocado de tul ribeteado de encaje negro que le otorgaba un aspecto de viuda prematura con maquillaje saturado. La alegría de vivir emulsionó con la rutina y hacía tiempo que no se encontraba en su salsa. Aún así, todas las mañanas ordenaba y limpiaba la casa. A pesar de lo que puedan imaginar, era un hogar modesto, enmoquetado del color de los sonotone. La cocina estaba separada del salón por un tabique incompleto, sin puerta. La estancia resultante no superaba los treinta metros cuadrados. Frente a una vieja Telefunken en color, se disponía una mesa baja que podía elevarse y doblar su tamaño mediante sencillos mecanismos explicables por la Física elemental. Gracias a un virtuoso tapete de ganchillo, se ocultaba el tinte sapelly que la pigmentaba. Paralelo a la mesa había un sofá de tres plazas flanqueado por dos sillones monotemáticos. La tonalidad del conjunto era similar a la de los audífonos, pero enriquecida con estampados florales de baja definición color salmón.

Paul solía comenzar a beber vino De Muller Dulce Superior sobre las doce del mediodía, antes de limpiar su bikini de Princesa Leia y después de aspirar el polvo. Aquello le provocaba un comportamiento errático vespertino. Se ataba el mandil a la espalda y comenzaba a preparar aperitivos y bebidas como si fuese a celebrar la típica fiesta de diecisiete personas. Llenaba los cuencos de barro de aceitunas, banderillas picantes, pistachos cerrados y castañas pilongas. Los diseminaba en forma de hache intercalada sobre el tapete de la mesa y se sentaba en una pequeña mecedora que había junto a la ventana. Se balanceaba con las manos perdidas y la mirada cruzada sobre el pecho durante horas.

Con suerte, Art Garfunkel llegaba antes de que Paul Simon se hubiese dormido. Aquel viernes llegó el sábado de madrugada:

—¿Qué horas son estas de llegar? ¿De dónde venís, boludo?

—Tranquilo, machote, no te me vengas arriba a ver si te voy a tener que dar otro cate. Vengo de Madrid, de disfrutar del concierto de Andrés Calamaro. Tienes que entender que el autobús nocturno que une Madrid con Queens no tarde cinco minutos.

—Cada vez te preocupás menos por nuestro dúo.  Me tenés esclavizado. Tengo que planchar, fregar, componer las canciones, buscar conciertos… Pero luego bien que querés la plata.

—Alto ahí, listillo. Llevo años aguantando tu superioridad, ¡quieres hacer el favor de no clavarme tus puñales por la espalda! Me tienes humillado de forma constante, tengo que sacar fuerzas de flaqueza para construir mi propio puente sobre aguas turbulentas. Además, para tu información, he ido a España a buscar ideas, loco, ciclotímico.

—¿Y qué ideas conseguiste, donjuán de pelo africano, Robinson Crusoe musical?

—El tipo sale inmaculado, vestido como un personaje de Scorsese. Muy educado. La banda está compuesta por un pianista, un percusionista y un contrabajo. Exquisitos. El público cayó rendido al instante y cantó todo el repertorio con el artista. Avanzado el espectáculo, Andrés se acercó al percusionista Martín y ambos desplegaron un repertorio de juegos de palabras mucho mejores que tus letras pseudointelectuales. Trató con humor la querencia herbívora de Sir Paul McCartney y continuó el show. Tuvieron que volver varias veces al escenario porque el público les reclamaba y les aclamaba. Fue grandioso, un triunfo rotundo.

—¡Vos lo que sos…

Dicho esto, Garfunkel se dio media vuelta y no dejó terminar la frase a su compañero. Sacó una cerveza de la nevera y se sentó frente a la Telefunken. Simon rasgó con rabia el tapizado del reposabrazos de la mecedora hasta deshilacharlo y tocar el sonido del silencio.

Calamaro

Te regalo una multa

Paco Sánchez

 

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una fruta

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una llamada sin pulpa

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una lupa

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una ventana sin juntas

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo la tundra

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una mochila sin culpas

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una fusa

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo un estribillo sin burla

Para ti en tu cumpleaños

Te regalo una multa

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Penurias

Paco Sánchez

10:24 de la mañana.

Descuelgo el teléfono de la oficina y marco el 901 40 40 40. Los espacios no los pulso. Es el teléfono de atención al cliente de Gas Natural Fenosa, una gran empresa de las solventes tierras que dominan el nordeste español, excelso imperio y cuna de grandes héroes de la humanidad.

—Gas Natural Fenosa, buenos días, soy Carmiña, ¿en qué puedo ayudarle?

Aquella voz que sabía a centolla me dio tal sensación de felicidad sin necesidad de recurrir a la química, que estaba pensando en llevarme una teleoperadora gallega la próxima vez que saliera de fiesta para ahorrarme una pasta en copas. Sigue leyendo

La cabalgata sobre el tejado de zinc

Paco Sánchez

Getafe, 5 de enero de 2016. Frío. Nos colocamos cerca del Ayuntamiento, al final del trayecto de la cabalgata, junto a un Deutsche Bank que hay frente al Oskar Burger. Cerca hay una señora de carácter agrícola que lamenta que no hayan vallado todo el recorrido. Hasta que llegan las carrozas perdemos al escondite inglés con Martina.

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Memorias de un perdedor

Paco Sánchez

Todas las consumiciones se abonarán en el acto, pero yo ya no recordaba qué era aquello del acto. Había nacido con las mejores cartas de mano y las había dilapidado. Eran días muy duros, la decisión había sido muy dolorosa, me alejaba de lo único que me mantenía lejos del lugar en el que al fin se deja de pagar impuestos. De modo que había decidido mantenerme en el suelo, de allí no podía caer.

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AMORSIBILINA CÓMPLEG 500 mg comprimidos

PROSPECTO: INFORMACIÓN DE USUARIO.

Lea todo el prospecto detenidamente antes de consumar el fármaco.

–Conserve este prospecto. Puede tener que volver a leerlo. Especialmente si usted es poco audaz, está viendo la televisión mientras lo lee o se ha distraído pensando en esa chica que no le presta la más mínima atención porque es usted agobiante y más feo que el mismísimo demonio.

–Si tiene alguna duda, consulte a su médico o farmacéutico, pero sabemos que probablemente le preguntará antes a su cuñada, a su vecina o a su amiga, la que trabaja como administrativa en el centro de salud. Hace bien.

–Este medicamento se le ha recetado a usted y no debe dárselo a otras personas, aunque tengan los mismos síntomas, ya que puede perjudicarles. Esta frase entra en clara contradicción con el instinto más básico del usuario medio. Usted se sentirá henchido de satisfacción si recomienda el producto a una tercera persona y le funciona. Especialmente si es usted un execrable adulador y esa persona tiene cierta ascendencia sobre usted. También si usted desea cubrirla.

–Si considera que alguno de los efectos adversos que sufre es grave o si aprecia cualquier efecto adverso no mencionado en este prospecto, informe a su médico o farmacéutico. Por culpa de esto que acaba de leer y que nos obliga a incluir en el prospecto la Asociación de Vitivinicultores de la Baja California, se saturan los servicios médicos de atención primaria de aprensivos hipocondríacos que refieren cualquier efecto que su cerebro es capaz de producir tras leer esta advertencia. Sigue leyendo