Liturgia sacramental

Paco Sánchez

Maggi se desliza por el bar con desparpajo. Lleva suministrando grasas saturadas, cafeína y alcohol a sus acólitos desde hace quince años, cuando cerró la fábrica de condimentos alimentarios que empleaba a todo ser vivo sin clorofila de Abbey Crane. El suceso quebró buena parte de la armonía social del pueblo y el medio ambiente entero; sin la actividad de la factoría de aderezos, la acumulación de humores orgánicos y aguas negras se convirtió en un problema. El señor Newman, ex Responsable de Sabor Ejecutivo, propuso construir una estación potabilizadora de agua que gestionarían mediante una cooperativa. La idea acabó con el paro de Abbey Crane, los habitantes solo tenían que vivir para generar más trabajo y riqueza. Pero Maggi, a sus veinte años, prefirió abrir un bar para cubrir las necesidades espirituosas de los parroquianos. Fue de las pocas que rechazó un empleo estable  en el centro de tratamiento de aguas residuales, además de Carole y Lombard, una sobrina y un tío que decidieron sofocar las necesidades físicas más primarias de la localidad.
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Entrevista a Juan Ramón Jiménez

Paco Sánchez

Por Trevor Miles

–Hola, soy Trevor Miles y realizo entrevistas en este espacio cultural. Hoy disfrutamos de la compañía del poeta onubense Juan Ramón Jiménez. Juan Ramón, quiero agradecerle su visita, sé que es la primera entrevista que concede desde…

–¡Desde que me insertaron en el billete de dos mil pesetas! Disculpe que le interrumpa, señor Miles, soy bastante complejo, de una intelectualidad esacerbada y me cuesta respetar el turno de palabra de mi interlocutor. Le comentaba que es la primera vez que salgo del billete; como podrá usted imajinar me hallo sobredimensionado, entumecido, inusual y aún de un rojizo ingrávido.

–No se preocupe, me hago cargo. ¿Qué impresiones puede narrarnos del tiempo que ha pasado dentro del papel moneda?

–Mire, mi esperiencia puede dividirse en dos etapas muy diferentes. Desde 1983 a 2001 todo fueron aventuras, peripecias y vivencias. He sido desde la paga semanal de un estudiante de COU hasta un útil para prácticas a las que nunca hubiera aspirado de estar en otro plano. A partir de 2001, con la entrada del Euro, mi esistencia es solo tedio e inacción, postergado en muebles con olor a sucedáneo de chocolate. Hasta los músicos se desvistieron de mi influencia nominal.

–¿Se quedará una temporada en el exterior?

–Hasta setiembre. Después de verano me plasmo de nuevo. Mi intención hasta entonces es luchar por los derechos de los creadores imprimidos en cárceles de papel. Quiero limar asperezas con Benito y con Rosalía que aún me guardan rencor porque mi billete fue más valioso. También querría entrevistarme con algún otro artista preso, pero la memoria me Falla.

–Se acaban nuestras líneas. Ha sido un auténtico placer don Juan Ramón, vuelva cuando pueda y disfrute su armonía atemporal.

–Sí, la inactualidad. Vivir siempre una vida de después o de nunca, agua de este desierto.

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Publicado en el nº 1 de la revista Scribiere.