Cómoda vida familiar

Paco Sánchez – 5 de febrero de 2015

Mamá es mala y papá es estúpido. Sólo tengo cinco años, pero conozco todos sus trapos sucios.cómoda

Ella es una empresaria de éxito y tiene la barriga llena de rencor mal digerido que alimenta día tras día con comida basura, yacida en el sofá, hipnotizada por el programa insustancial que exhala el televisor más fino, más grande y más caro que pudo comprar. Bajo su odio subyace un justificado complejo de inferioridad y una grotesca ignorancia buscada. Como todo ser carente de brillo y anegado por el oscurantismo intelectual, reacciona con recelo ante cualquier interacción con sus semejantes al considerarlas amenazas. Mas finge siempre su mejor sonrisa como acto de superviviencia, nadie ha de notar que se arrepiente cada minuto de haber elegido la compañía de su marido. Prefiere agotar su vida ulcerada por dentro y relumbrante por fuera. Todos deben percibir el triunfo empresarial de su compañía.

Él es un político con mucho poder y un estúpido capaz de desestabilizar cualquier sistema en el que sea introducido. La imprevisibilidad de sus actos dificulta su defensa y le confiere una extrema peligrosidad. Carece de autoestima, por lo que necesita sentirse útil siempre y ofrece su ayuda cuando más necesaria es para él. Es destacable su total ausencia de criterio y personalidad, adapta sus gustos y adopta sus opiniones según la persona a quien precise adular para satisfacer sus intereses. Durante su ascenso profesional ha tenido la delicadeza de deslastrarse de sus pocos amigos y se ha creado un entorno que pueda satisfacer sus necesidades materiales. No tener corazón es una ventaja económica muy útil en política.

 

La vida de ambos es una vaciedad alicatada con mal gusto. Sus objetos y actividades están plagiados de otras vidas reales. Tienen una extraordinaria capacidad para no distinguir nunca el talento, inducida por la incomodidad que sienten al estar con personas racionales.

A pesar de todo, mi posición es cómoda, me quieren, me necesitan. Yo soy muy coqueta y eso me gusta. Tengo cosas de los dos en mi interior, pero reconozco que para la sociedad es una mala noticia que se hayan reproducido.

Ahora les tengo que dejar, están a punto de despertar y les resultaría extraño verme escribir. Lo primero que hacen por la mañana es venir hacia mí, encender la lamparilla azul,  abrir uno de mis cajones y coger algo que ponerse encima para ir a despertar a su pequeña hija.

Vía Letras Inquietas

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